|
Hablar de paz es hablar de vivir en armonía con la Madre Tierra y con todos los seres vivos e inorgánicos, para lograr una vida sana, feliz, productiva y sobre todo creativa.
Para lograr esa paz, es fundamental conocer dónde estamos parados. Conocer nuestro planeta, que es nuestra casa, nuestro hogar.
Conocernos a nosotros mismos, buscar el porqué hemos venido al mundo, para asumir nuestra responsabilidad con todo lo que nos rodea.
Debemos saber que compartimos con otros seres todo lo que corresponde a la mejora de la vida en el planeta: la defensa del hábitat, del agua, la tierra, las plantas, el aire, los animales, los alimentos, los minerales y fuentes de energía.
Según el uso que hagamos de todo ello, recibiremos beneficios o agresiones.
El abuso indiscriminado y depredador de los recursos que nuestro planeta nos brinda, hace que los mismos estén entrando en crisis, desencadenando grandes desastres: calentamiento global, aumento de intensidad de huracanes, inundaciones, desertificación, deshielo de los polos, desaparición de agua potable, plagas, disminución de la producción agrícola, etc.
Estas situaciones provocan grandes migraciones de seres humanos y de animales, en busca de supervivencia.
Las enfermedades aparecen como epidemias nuevas; gripe AN1H1, VIH, ébora, aumento de cáncer, de alergias, enfermedades respiratorias, cardíacas, y enfermedades mentales que provocan depresiones, suicidios, homicidios, agresiones y consumo de drogas adictivas que alteran la conducta.
Otro de los peligros es la conducta impulsiva de consumo permanente e irracional, que no nos permite analizar la necesidad ni la utilidad de lo que consumimos y lleva a un estado de insatisfacción que no admite razonar y elegir lo que realmente es necesario para vivir en plenitud.
Los seres humanos nos hemos vuelto egoístas e insensibles al intentar obtener lo que cada uno quiere. Un ejemplo es la gran cantidad de población marginada que vive en pésimas condiciones y de los desechos de otras personas, y que lógicamente al no estar integrados reaccionan con agresividad.
Por eso es INMINENTE despertar y tomar conciencia de lo que estamos haciendo, cómo lo hacemos y qué efecto causamos en nuestro medio y en la gente con la que convivimos.
Eso nos llevará a cambiar de hábitos, de conducta y sobre todo de sentimientos, para desarrollar el amor a la naturaleza, a nosotros mismos y a los demás. Obtener así una paz armónica y equilibrada, logrando un mundo mejor para los niños y las niñas que son el futuro del planeta.
|